viernes, diciembre 07, 2007

 

La Fantasia Viene los Miercoles

Cuando llegan los miércoles, nos juntamos Sergio (hermano de las Titas o conocido en otros círculos como Terrax), Gonzalo (el dueño de la casa, y compañero de trabajo de Carlos), Pablo (hace mucho tiempo que no viene) Carlos (hermano de Sergio y Master de la partida) Pedazo de master, todo hay que decirlo, y el menda.

Sir Maurel el Hechizado (Edad 41) Sergio
Caballero Celta Pagano, Caballero de la Tabla Redonda, Gloria 15.010
Características: TAM 18, DES 10, FUE 12, CON 18, ASP 21.
Habilidades: Espada 23, Lanza de Caballería 23, Equitación 16, Batalla 16, Cultura Mágica 28, Percepción 20, Cortesía 17, Cazar 15, Torneo 15.
Rasgos y Pasiones: Lealtad (Señor - Conde Morians) 20, Amorío (Lady Haeflaed) 20, Honor 20, Amor (Familia) 19, Valiente 18, Enérgico 17, Generoso 17, Justo 17, Lujurioso 16, Honesto 16, Orgulloso 16.
Posesiones: 5 Libras en Botín

Sir Henri (Edad 32) Kiko
Caballero Franco Cristiano Arriano, Caballero Mantenido, Gloria 10.975
Características: TAM 15, DES 16, FUE 18, CON 18, ASP 13.
Habilidades: Espada 25, Lanza de Caballería 19, Equitación 16, Batalla 15, Cortesía 18, Percepción 17, Intrigar 17, Torneo 16, Oratoria 15, Romance 15.
Rasgos y Pasiones: Amorío (Lady Ahvielle) 25, Lealtad (Clan de Ganis) 21, Lealtad (Señor - Alto Rey Arturo) 19, Lealtad (Lanzarote) 19, Generoso 17, Honesto 17, Justo 17, Valiente 17, Casto 16, Clemente 16, Confiado 16, Indulgente 16.
Posesiones: Armadura dorada (30 Libras), Pabellón Real (8 Libras), 22 Libras en botín.

Sir Safer (Edad 28) Gonzalo
Caballero Sarraceno Zoroastriano, Caballero Mantenido, Gloria 7.947
Características: TAM 17, DES 15, FUE 17, CON 17, ASP 11.
Habilidades: Espada 22, Lanza de Caballería 20, Equitación 16, Batalla 15, Coquetear 20, Romance 19, Percepción 17, Cazar 16, Intrigar 15, Torneo 15.
Rasgos y Pasiones: Lealtad (Señor - Rey Astlabor) 22, Lealtad (Alto Rey Arturo) 22, Amorío (Lady Leoflaed) 22, Amor (Familia) 19, Casto 16, Clemente 16, Devoto 16, Frugal 16, Justo 16.
Posesiones: Coraza Parcial, Caballo de Batalla Andaluz, 4 Libras en Botín

Os pondré el último Pedazo de aventura:

Sir Henri sabía perfectamente qué aventura estaba dispuesto a afrontar este año. El año pasado, su dama Lady Ahvielle le había dicho que por fin se casaría con él, pero que aún debía afrontar una última prueba: recuperar la Espada del Corazón, el arma mágica de su difunto padre. El padre de Ahvielle, Sir Amren, murió asesinado por el malvado Sir Breunis Sin Piedad, un caballero ladrón. Pero Lady Ahvielle consiguió esconder su espada mágica gracias a la ayuda de su prima, una hechicera poderosa llamada Lady Blevine.

La Espada del Corazón seguía en manos de Lady Blevine, escondida en el Bosque de Morgaine, al sur de Salisbury. Lady Ahvielle le dio instrucciones a Sir Henri para que encontrara el escondite de su prima y el caballero se puso en camino con sus dos buenos amigos Sir Maurel el Hechizado y Sir Safer el Sarraceno.

Los tres caballeros viajaron desde Camelot hasta Salisbury, y desde allí se internaron en el Bosque de Morgaine a través de un sendero que Lady Ahvielle les había indicado. Poco después de entrar llegaron a un puente donde unos caballeros estaban descansando junto a sus escuderos. Los escuderos les informaron que sus señores reclamaban este puente como suyo, y que sólo dejarían pasar a los caballeros que les vencieran en combate. Las reglas eran luchar sobre el puente, perdiendo el primero que lo abandonara. Sir Henri, Sir Maurel y Sir Safer derribaron fácilmente a sus enemigos y siguieron su camino.

"Estas costumbres de no dejar pasar sin un combate comienzan a ser algo molestas" -
Sir Safer, cansado después de la lucha.

Los caballeros de Arturo se encontraron después con un caballero colgando de un árbol. El hombre estaba muerto, y parecía haber caído de gran altura. El escudero de Sir Henri trepó al árbol y dejó caer el cadáver, y después le enterraron. Parecía haber sufrido el ataque de una bestia salvaje.

Un par de días después de haber penetrado en el bosque, los caballeros llegaron hasta un gran mercado. Nobles y plebeyos por igual se movían entre las tiendas, comprando y regateando. Cuando Sir Henri les preguntó por Lady Blevine, las gentes del lugar le dijeron que la dama solía venir por el mercado a menudo, pero que hoy no estaba por aquí. También insistieron en que se quedaran este día en el mercado, disfrutando de su hospitalidad. Sospechando algún tipo de peligro, los caballeros se marcharon por el sendero... pero terminaron regresando al mercado. Al parecer una poderosa magia estaba en acción, y todos los caminos de salida volvían al mismo sitio. Sir Maurel aconsejó que se quedaran, puesto que los habitantes parecían amigables, pero que extremaran las precauciones.

Cuando llegó la noche, los caballeros participaron en competiciones de canto, baile y juegos. Sir Henri fue el vencedor de la danza y los juegos, y Sir Safer interpretó una bella canción de su tierra natal, en el lejano Oriente. Finalmente, cansados, los caballeros se durmieron.

A la mañana siguiente, el mercado había desaparecido. Los caballeros reanudaron su camino, pero por la noche se dieron cuenta de que la luna estaba en una fase distinta a la de la noche anterior. Sir Maurel determinó que habían estado en el Otro Lado, probablemente en un mercado de las Hadas, y que el tiempo había transcurrido de distinta manera en ese lugar.

"No se que es lo que ha pasado, pero no pueden haber sido duendes. ¡Los duendes no existen!" - Sir Safer, el caballero con "Cultura Mágica: 0".

Más adelante, los caballeros fueron atacados por unas bestias voladoras. Eran como pequeños dragones, del tamaño de un caballo de batalla. La lucha fue encarnizada, puesto que los monstruos esquivaban ágilmente los mandobles de los caballeros, y había casi una docena de ellos. Sir Maurel y Sir Henri mataron cada uno a dos bestias, y Sir Safer a otra. Cuando el monstruo que atacaba a Sir Safer trató de huir, el caballero pegó un gran salto y se colgó de ella, acuchillándola y matándola en pleno vuelo. Por suerte, el caballero no se hizo ninguna herida grave cuando cayó al suelo. Sir Maurel identificó a los monstruos como Wyverns, una especie pequeña de Dragón.

Por fin, los caballeros llegaron al final del camino. Un pequeño arroyo salía de un túnel formado por arbustos y enredaderas. Los caballeros dejaron sus caballos al cuidado de sus escuderos y se internaron en el túnel. Al otro lado encontraron un prado luminoso, con una fuente en el centro de la que brotaba el arroyo. Había señales de lucha en el claro, y dos grandes leones yacían muertos, rodeados de escudos, armas y otros restos de una gran batalla. Sir Henri identificó uno de los escudos como perteneciente a un caballero de Somerset. Entonces, una dama surgió del borde del claro y se derrumbó sobre los leones, llorando y acusando a los caballeros de haber asesinado a sus amigos.

Sir Maurel y Sir Henri tranquilizaron a la dama, y descubrieron que era Lady Blevine, la prima de la amada de Sir Henri. Le convencieron de que ellos no habían matado a los leones, y de que Lady Ahvielle les había enviado aquí. Sir Henri le mostró una joya perteneciente a Lady Ahvielle para corroborar sus palabras.
Al no confiar del todo en Sir Henri, Lady Blevine le impuso una prueba. Junto a la fuente del centro crecían unas extrañas rosas, doradas y plateadas. Lady Blevine le dijo a Sir Henri que debía arrancar seis rosas, y que cada una de ellas representaba una virtud del Amor: la Clemencia, la Confianza, la Generosidad, la Honestidad, el Perdón y la Justicia. Sólo un caballero que honrara esas virtudes podría coger las rosas sin que sus espinas le atravesaran las manos. Sir Henri se acercó a la fuente y se maravilló al ver que las rosas estaban hechas en verdad de oro y plata. Arrancó seis de las flores sin sufrir ningún daño, y Lady Blevine se alegró, pues eso demostró que Sir Henri decía la verdad.

Lady Blevine, sin embargo, no podía entregarle la Espada del Corazón a Sir Henri, puesto que ya no estaba en su poder. Los dos leones muertos eran sus amigos y los guardianes de la espada. Los caballeros que habían matado a los leones debían haberla robado. La dama les dijo a los caballeros que descansasen esa noche en el claro y que trataran de encontrar a los ladrones al día siguiente. Sir Maurel se quedó por la noche hablando con Lady Blevine, puesto que esta conocía la extraña historia que decía que Sir Maurel había pasado su niñez criado por los Duendes en un castillo perdido dentro del Bosque Salvaje.

"No, ciertamente no tengo de mi infancia más que recuerdos brumosos, hermosa Lady Blevine" - Sir Maurel, tratando de rememorar su vida en el Castillo Salvaje.

Al día siguiente, los caballeros decidieron viajar hasta Somerset, puesto que varios de los escudos tirados en el suelo pertenecían a caballeros de ese Reino. Lady Blevine les dijo que les seguiría tan pronto como se hubiera ocupado de los dos leones. Antes de que se marcharan, les advirtió de que la Espada del Corazón era un arma consagrada al Amor, pero que su poder podía ser tergiversado y transformado en uno servidor del Odio. Debían recuperar el arma antes de que cayera en malas manos.

Los tres caballeros cabalgaron durante días hasta llegar a Bath, la capital de Somerset. Allí, fueron recibidos por la mujer del Rey Cadwy, la Reina Celemon. La ciudad parecía estar preparándose para una celebración. La Reina les dijo que esto era debido a que su hijo, que llevaba perdido varios años, por fin iba a volver a Somerset; al parecer, había sido capturado por un caballero ladrón que le había tenido retenido sin saber quien era. Por fin, había escuchado a su hijo y el Rey Cadwy había convenido en pagar un rescate. Pronto el Rey y el Príncipe volverían a Bath y habría una gran celebración. Los caballeros estaban invitados a quedarse.

Mientras la Reina hablaba, Sir Henri vio, entre la multitud de la corte, a una dama que le resultaba familiar. Era Jonathia, una de las damas de compañía de su amada, Lady Ahvielle. Pero, ¿qué hacía en Bath, tan lejos de las tierras de su señora? Lady Jonathia vio también a Sir Henri, pero en lugar de hablar con èl, se escabulló entre el gentío.

Pasaron un par de días en la corte. A pesar de todos sus esfuerzos, Sir Henri no consiguió encontrar a Jonathia en la ciudad. Un día, la Reina Celemon organizó una cacería. Mientras cazaba, Sir Safer se alejó del resto mientras perseguía a un corzo, y en lo profundo del bosque, oyó el sonido de una gran jauría. Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando reconoció el ruido: hace muchos años, cuando sólo era un joven paje, el Rey Pellinor y su padre, el Rey Astlabor, junto con muchos de sus hermanos, intentaron cazar a la Bestia Bramadora, pero el monstruo, acorralado, mató a doce de los hijos del Rey Astlabor y dejó malheridos al resto de caballeros. Desde entonces, Sir Safer y los hermanos que habían sobrevivido (Segwarides y Palomides) se habían jurado capturar a la Bestia Bramadora algún día.

Sir Safer inició la caza, pero no consiguió ver más que el lomo de la bestia en un segundo fugaz, y no pudo alcanzarla. Al fin, desistió de su persecución y regresó con el resto de cazadores. Contó a Sir Maurel y Sir Henri lo que había visto y la promesa que había hecho, y les confesó que algún día debería reanudar su cacería, pero que por ahora ayudaría a Sir Henri a recuperar la Espada del Corazón.

"¡Algún día lo abandonaré todo para perseguir a esa Bestia inmunda! Algún día..." - Sir Safer, dejando la cacería para otro día.

El siguiente día amaneció lluvioso. El Rey Cadwy regresó por la mañana junto con sus hombres. Antes de que Sir Henri y sus compañeros pudieran hablar con él, el Rey hizo venir a Jonathia, la dama de compañía de Lady Ahvielle que Sir Henri había estado buscando infructuosamente. Enfurecido, el Rey se llevó a la dama a sus aposentos. En ese momento, los caballeros vieron un pequeño pájaro que llevaba en su pico un pétalo de oro. Pensando que era un mensajero de Lady Blevine, la hechicera, se pusieron sus armaduras y salieron a caballo al patio, mientras la lluvia les empapaba.

El pájaro volaba frente a ellos, sin dejar que le perdieran, guiándoles fuera de la ciudad de Bath. Pero pronto fue difícil distinguirlo, y los caballeros terminaron separándose, al quedar Sir Maurel y Sir Safer rezagados. Sir Henri dio con el pájaro en un claro cerca del camino principal. Allí vio a Lady Blevine, que montaba un corcel y se dirigía a él. Pero al llegar a su lado, se cayó del caballo: una flecha sobresalía de su espalda. Sir Henri trato de atenderla, pero entonces vio a tres caballeros y un par de infantes que se dirigían hacia él. Sin pensárselo, Sir Henri cargó contra los caballeros. Los hombres que iban a pie le dispararon con sus ballestas, pero fallaron el tiro. Después, Sir Henri alcanzó a uno de los caballeros con su lanza y le hirió, aunque no llegó a derribarle. En ese momento llegaron Sir Safer y Sir Maurel, que se lanzaron a la carga contra los otros dos caballeros, mientras Sir Henri hacía huir a los ballesteros. Sir Safer rompió su lanza contra uno de los caballeros y luego comenzó a luchar contra él con grandes golpes de espada. Sir Maurel derribó a otro de los caballeros y le dejó tendido en el suelo, y después comenzó a luchar con el tercer caballero.

Finalmente, Sir Maurel acabó con su enemigo y el caballero que luchaba con Sir Safer trató de huir. Sir Maurel y Sir Safer le persiguieron mientras Sir Henri trataba de curar a Lady Blevine de la herida de flecha. Sir Maurel y Sir Safer capturaron al caballero antes de que se internara en el bosque y le interrogaron. El caballero mercenario confesó ser un seguidor de Sir Breunis Sin Piedad, un caballero que tenía su campamento cerca, con más de 30 caballeros y un número muy superior de soldados bajo su mando. Sir Breunis les ordenó capturar a Lady Blevine porque era una hechicera peligrosa. Los caballeros ataron al mercenario y, junto con él y Lady Blevine volvieron a Bath.

En Bath, los caballeros fueron llevados a la presencia del Rey Cadwy, y allí asistieron a una asombrosa confesión. La dama Jonathia estaba en los aposentos de Rey y les contó a todos como hace muchos años ella y el hijo del Rey estaban enamorados. Un día, el Príncipe desapareció y un caballero le dijo que había sido capturado y hecho prisionero, y que su captor sólo le liberaría si tenía a cambio la Espada del Corazón. Jonathia abandonó su hogar y se hizo dama de compañía de Lady Ahvielle, puesto que sólo ella sabía donde estaba escondida la espada. Después de muchos años de cortejo, por fin Lady Ahvielle accedió a casarse con Sir Henri y le reveló la localización de la espada en el Bosque de Morgaine, bajo el cuidado de Lady Blevine. Jonathia viajó a Bath y le contó la historia al Rey Cadwy. El Rey envió a sus hombres al bosque de Morgaine, y allí mataron a los dos leones guardianes de la espada y se la trajeron al Rey. Estos últimos días, el Rey se fue con sus hombres y el rescate al lugar convenido con el captor de su hijo, el malvado Sir Breunis. Pero cuando llegaron al lugar de la cita, Sir Breunis les ofreció comida envenenada, y todos habrían muerto si no hubiera sido por la intervención de Lady Blevine, que apareció milagrosamente para curarles y ayudarles a escapar. Pero ahora Sir Breunis tiene la Espada del Corazón, y también al hijo del Rey Cadwy.
Pero la peor revelación estaba por llegar, ya que Lady Blevine, aún débil por la herida sufrida, les contó a todos que Sir Breunis llevaba años preparando su trampa: mató al padre de Lady Ahvielle, pero no pudo quedarse con la Espada. Secuestró al hijo del Rey Cadwy para que Jonathia actuase como su espía en la casa de Ahvielle. Por fin había conseguido el arma y había secuestrado a Lady Ahvielle, y si la mataba usando la Espada del Corazón, esta se convertirá en la Espada del Odio, y su poder sería corrompido. Esto es lo que había averiguado Lady Blevine con sus sutiles artes.
"Si mi dama muere, ni el ser Rey salvará vuestra vida, señor de Somerset" - Sir Henri, al que nunca le ha importado amenazara a los Reyes.

Sir Henri montó en cólera al enterarse de que su dama había sido secuestrada. Amenazó al Rey Cadwy con matarle si ella sufría algún daño. El Rey trató de calmarle diciéndole que reuniría a todos sus hombres y juntos marcharían a rescatar a su hijo y a Lady Ahvielle. Esa misma tarde el gran ejército se dirigió al norte, al campamento de Sir Breunis cuya localización secreta les había rebelado Lady Blevine.
El ejército del Rey Cadwy, con Sir Henri, Sir Maurel y Sir Safer a la cabeza, encontró a Sir Breunis y sus lacayos al día siguiente. En una gran llanura al pie de una alta colina, mientras la lluvia hacía impracticable el suelo para una carga de caballería, los dos grupos se encontraron y comenzó una gran batalla. Sir Safer mató a un caballero de un solo golpe, mientras que Sir Henri acababa con otros dos caballeros, poseído por su ansia de salvar a Lady Ahvielle. La turba de Sir Breunis se dispersó, y el Rey Cadwy, Sir Maurel, Sir Henri y Sir Safer cabalgaron sobre la colina en persecución de Sir Breunis, que llevaba a Lady Ahvielle en la grupa de su caballo.

Cuando estaban a punto de alcanzarle, Sir Breunis se dio la vuelta y le dijo al Rey Cadwy que ordenara a sus hombres que retrocedieran o haría que sus hombres mataran a su hijo. El Rey Cadwy palideció y mandó parar a todos. Pero Sir Henri apeló al honor del Rey y consiguió que reanudaran la persecución.

Estos segundos de confusión habían sido suficientes para Sir Breunis. En lo alto de la colina, bajo los rayos y los truenos de la tormenta, alzó la Espada del Corazón para matar a Lady Ahvielle. Cuando fue a descargar el golpe, la espada se le cayó de las manos, puesto que no podía ser empuñada por alguien cegado por el Odio. "No se me arrebatará la victoria", dijo Sir Breunis cuando los caballeros estaban a punto de caer sobre él, "Vuestro hijo murió bajo mi mano hace muchos años, viejo y patético Rey, igual que morirá esta mujer". Con estas palabras, Sir Breunis sacó su daga y apuñaló a Lady Ahvielle, que cayó al suelo herida de muerte.

"¡Nooooooo!" - Sir Henri, viendo como su dama es apuñalada.

Sir Henri, loco de ira, cabalgó colina arriba sin que nadie pudiera alcanzarle. Sir Breunis trató de coger la Espada del Corazón, pero cada vez que lo intentaba se le escapaba de las manos. Al fin, Sir Henri llegó a la cima de la colina y se enfrentó a él. Fue una violenta pelea, pero Sir Breunis, con toda su maldad, no era rival para Sir Henri. El caballero de Ganis terminó matando de una estocada certera a su enemigo, pero no se detuvo sobre su cadáver. En lugar de eso, corrió hasta donde está Lady Ahvielle, y con sus propias manos curó sus heridas, consiguiendo arrebatarla de las garras de la muerte.

Jonathia se volvió loca al enterarse de que el Príncipe Cynfeld había muerto hace años. El Rey Cadwy estaba desolado, pero ya sospechaba la traición de Sir Breunis. Aún así, prometió una compensación a Sir Henri y Lady Ahvielle por todo el dolor que les había causado aún sin quererlo.

Al final del año tuvo lugar la boda de Sir Henri y Lady Ahvielle. La fama de la gran aventura se había extendido por el reino y el Rey Arturo y la Reina Ginebra acudieron a la boda. El Rey Cadwy pagó gran parte de los gastos de modo que los novios tuvieron un banquete principesco. Hubo un gran torneo donde Sir Maurel se distinguió especialmente en la justa. Sir Henri recibió un destrero bellamente enjaezado de parte del Rey Arturo, la promesa de un puesto en la Tabla Redonda y la invitación a acompañarle el año próximo en la invasión de Francia y la reconquista de Ganis. Sir Henri aceptó. En la boda, llevaba la Espada del Corazón a su costado, que ya nunca más le abandonaría en vida.

"Os juro que si no fuérais a invadir Ganis, habría rechazado el puesto en la Tabla Redonda" - Sir Henri, siempre cortés con Arturo.

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